Rosa “la cubana de los gatos”

Posiblemente calle 8va y Avenida A del Casco Antiguo sea una de mis favoritas de ese lugar, es una calle tranquila en la mayoría de las ocasiones se encuentra muy solitaria y posiblemente esa situación es causada de que la mayoría de los edificios de la calle están vacios o no existe algún sitio “histórico” para ver, pero dentro de esas calles precisamente olvidamos que los seres humanos también son patrimonios.

Me causaba mucha curiosidad que antes de llegar a la vuelta de la calle 6ta oeste siempre había muchos gatos en la calle principalmente cerca de una casa por lo que asumía que quien viviera en ese lugar debía de alimentarlos y darle algún tipo de cuidados, pero en la mayoría de las veces que pasaba esa puerta estaba cerrada, fue para el 21 de diciembre que pase y se veía que la puerta estaba entre abierta así que decidí ir a dar una vuelta y ver si a mi regreso las cosas habían cambiado, para mi fortuna a mi regreso la puerta estaba abierta y sin pensarlo ya estaba frente a la puerta viendo si encontraba a alguien.

La casa de Rosa y su vecino - Calle 8va Casco Antiguo- JuanWilliamsC ©
La casa de Rosa y su vecino – Calle 8va Casco Antiguo- JuanWilliamsC ©

Mi primera impresión al ver adentro de esa casa fue ver un pequeño lugar con la sala donde había un sillón y una mesita, muchos “checheres” como adornos, una máquina de coser, ahí mismo junto estaba la estufa y la nevera al fondo se observaba la recamara además de haber un par de gatos y dos perros dentro de ella, ahí estaba Rosa sentada con un par de piezas de ropa frente a la máquina de coser, ella sorprendida de verme me dice “Si, buenas tardes ¿Qué desea?” yo la miro sin responderle inmediatamente le pregunto “Buenas tardes ¿Todos esos gatos son suyos?” ella se levanta de la silla y se asoma a la puerta, sin responder una palabra procede a decirme  el nombre de cada uno de los gatos que estaba a su alrededor, a lo que interviene a nuestra conversación un pequeño joven con unas 8 o 9 piezas de ropa y le pasa una por una diciéndole que arreglo necesitaba cada una, ella le dice “¿Mismas medidas de siempre?” y el exclama “Sí, para mañana” se aleja rápidamente mientras ella cambiaba su cara con una sonrisa leve poniendo la ropa sobre la mesa y diciéndome “Esta noche será de trabajo y no dormiré al parecer” me sentí que robaba parte de su valioso tiempo y preferí despedirme sintiéndome por dentro un poco incompleto al no haber conocido a esa señora que pintaba como un ser humano tan interesante.

En el trayecto de los días en diferentes momentos no podía dejar de pensar en que tenía que tenía que volver pronto para sentirme que cumplía con esa curiosidad que me aquejaba a lo interno que solamente había logrado satisfacer a medias fue así que luego de una semana el 28 de diciembre fui al Casco Antiguo solamente con la misión de ir a visitar a Rosa a mi llegada al lugar vi aquella señora pintando la puerta de su casa con un par de manchas en su vestido, la saludo e inmediatamente ella se sorprende de verme nuevamente y exclama “¿Chico que haces por acá?” le dije “Vine a verla” sorprendida exclama “¿A mí?” y le digo “¡Claro que sí! Dejamos una conversación pendiente, pero cuénteme ¿Por qué pinta?”

Rosa pintando - JuanWilliamsC ©
Rosa pintando – JuanWilliamsC ©

Rosa: “Bueno, estoy pintando mi casa [se queda pensando] bueno estoy pintando la puerta de mi casa corrige, pues se acerca el año nuevo, y yo necesito que mi casa se vea bien que tengo un aire diferente aunque ese esfuerzo sea nulo”. –Rosa agacha la cabeza y hace silencio-

Yo: Pero ¿Por qué es nulo? ¿Algo pasa?

Rosa: “Es sencillo cada vez falta menos para que nos vengan a sacar a patadas de aquí actualmente solo estamos yo y mi vecino viviendo aqui, la dueña vendió el edificio hace un año y medio, y tal como se dijo desde el gobierno pasado se va a cumplir la ley nos van a desalojar y no es como antes que van a sacar a un par, ahora nos van a sacar a todos a la vez”. –Piensa-

“Antes con “Ley 8” el gobierno se obligaba a darnos o buscar una solución habitacional de interés social, ahora parece que quitaron esa ley y solo nos van a echar dándonos una indemnización  [refiriéndose al art. 8 de la ley 4 del 2002 que modifico decreto ley 9 de 1997] a mi por mis 27 años viviendo en esta casa me debería tocar un poco más de 3000 dólares y buscar a donde ir”.

Yo: ¿Has pensado a donde iras? ¿Tienes familia donde ir?

Rosa: “Claro que lo he pensado, ese tema no me deja dormir la mayoría de las noches a veces solo pienso que con ese dinero podría comprar un boleto aéreo e irme para los Estados Unidos, allá sé que tengo una hermana que no veo hace 32 años pero sé que está viva pero tengo dos razones para no hacerlo: primero, dejare a todos mis animales solos, todos morirían y ellos son mi familia, y a la familia no se le abandona –exclama con voz fuerte- y segundo amo a este país tanto como a mi Cuba de mi corazón, abandonar dos veces tu tierra no tiene nombre”.

Yo: “y ¿Cuántos gatos tienes?”

Rosa: “Tengo 27 hijos que son gatos y 3 que son perros, algunos me abandonan pero a otros me ha tocado enterrarlos y como madre no es un dolor nada fácil de enfrentar tener que enterrar a tu propio hijo, pero no todos nacieron aquí otros son adoptados o rescatados en el intento de evitar su muerte, no entiendo como algunos pueden abandonar a sus hijos sin partirles el corazón… deben saber que en la mayoría de los casos de abandoo la muerte será el futuro de sus hijos”.

Fred, uno de sus hijos - JuanWilliamsC ©
Fred, uno de sus hijos – JuanWilliamsC ©

Yo: “Wao, pero esos son muchos. ¿Cómo los alimentas?”

Rosa: “No siempre son tiempos “prósperos” a veces el trabajo del mes no da y tengo que comprar un poco menos de comida para mí para poder alimentarlos a ellos, cuando todo va muy bien los mando a operar así se evita que ellos sufran y que para el día que me vaya [Se refirió a la muerte o a su salida del lugar es difícil de decir a cual hizo alusión] no sea tanto su sufrimiento de soledad, de no tener a nadie más”.

-Interrumpen- Era su vecino quien traía una bolsa de hielo de su casa, en este momento me entere que la nevera de Rosa se había descompuesto y el vecino le hacia el favor de guardarle los alimentos fríos y le traía el hielo tres veces al día por si acaso ella lo llegara a necesitar.

Yo: “Tu vecino es un excelente persona, pero dime ¿No extrañas Cuba?”

Rosa: “Es la ley del barrio, yo te ayudo en el momento difícil, tú me ayudas en el mío como buen jurista el solo cumple la ley, pero sí es un caballero… como los que ya no hay –exclama- se comporta muy bien conmigo.

¿A mi Cuba? Extrañar es poco siempre pienso en ella, en mi sueños la visito y en mis fantasías la veo libre y pudiendo regresar a ella”. –Hace silencio y agacha su cabeza nuevamente-

Yo: “Me da mucha curiosidad ¿Cómo llegaste a Panamá?”

Rosa: “Fue en abril de 1985 venia de Republica Dominicana, había salido de mi patria hace unos 7 años y me dedique a ir varios países, pero cuando llegue a Panamá pese a que se encontraba viviendo momentos muy difíciles algo a lo interno me dijo que esta era el lugar donde debía quedarme, recuerdo conseguí trabajo de modista con una señora en Paitilla que me dejaba vivir en su casa, en 1986 ella me trajo donde una amiga de ella solo de visita y me enamore de este lugar [le recuerda Cuba] y en 1987 me mude, me toco pasar la invasión con ella, no me dejo que viniera para acá pues no quería que me pasara nada, luego de ese incidente su familia la pasaba más difícil así que preferí renunciar y desde 1990 trabajo desde mi casa.”

Yo: “¿Siempre has sido modista? ¿Es esa tu profesión?”

Rosa: “La costura es la profesión de mi madre, siempre deseo que la siguiera, pero fue en 1951 cuando la primera dama cubana, María “Mary” Tarrero de Prio promovió programas de verano de ahí aprendí de costura –recuerda- sin embargo esa no es mi profesión fui a la universidad y me gradué, pero en 1963 la “revolución” me obligo a dejar mi trabajo para convertirme en costurera puede ser que nací para esto y tal vez no la elegí, pero es lo que vida me puso de frente”.

Rosa: “Tu te vez muy joven ¿Qué estudias?”

Yo: “Bueno estoy estudiando derecho” –me interrumpe-

Rosa: ¿Serás abogado?

Yo: “Sí así la vida me lo permite seré abogado, me encanta lo que estudio es una gran pasión que me impulsa a que cada vez me guste más”.

Rosa: -Se le iluminan los ojos- me da mucha pena, pero ¿Crees que podrías brindarnos tu ayuda en este tema de los desalojos?”

En este momento me sentí con un gran presión, ver la cara de Rosa, de esta señora que con lo poco que tenia intentaba hacer tanto y me había tenido confianza de contarme tantas cosas que tenía en estos momentos ojos de ilusión, a lo interno algo me decía que no podía negarme así que preferí contestarle “Sí, yo veré como puedo ayudarlos”.

Aquel 28 de diciembre acogí una nueva responsabilidad en cada una de las ocasiones que voy al Casco Antiguo me toca consultar con estos residentes sobre su situación, casi todos pasan por lo mismo y no desconocen que los sacaran de ahí pronto, pero no todos se molestan o entristecen de que eso sucederá hay opiniones muy divididas, en futuras historias les presentare a otros residentes con opiniones de este tema, pero este es un tema para todos los visitantes del Casco del cual debemos estar pendientes porque nada define más a este lugar que la gente que vive ahí, que le da un ambiente diferente y donde la gran mayoría se sienten en familia.

Tengo que confesarles que a esta señora lo que más me complico en sacarle fue su nombre que prefirió guardarlo para el final y en el cual me dijo “fuera de todo lo lindo que significa, Rosa es ser perseverante en todo lo que tú hagas y no rendirse en el intento de ser cada vez mejor en las labores que realizas” y por eso yo llevo con orgullo mi nombre, aunque hay en momentos que me quiero rendir… tal como en estos momento, por eso no te decia mi nombre puedes “juzgarme” y ver en mi algo que no soy.

Rosa sonríe - JuanWilliamsC  ©
Rosa sonríe – JuanWilliamsC ©

Es en este momento al ya saber su nombre cuando era el momento indicado para preguntarle si podía tomarle una foto, ella me dice inmediatamente “¡Porque no lo dijiste antes! Claro que sí, pero con uno de mis hijos”. Rosa empezó a llamar a Ninoska [su gata con mayor edad] esta no venia, llamo Rafi y a Mary que fue donde ella pero no quiso saltar hacia sus piernas, pero a lo lejos venia un gato corriendo y salto inmediatamente a sus piernas y empieza a “amasar” tal como lo hace un gato con su madre y ella me dice “Este es “Niño”, a veces se va de paseos, pero siempre regresa” el estaba inquieto quería que ella lo sobara mientras ella intentaba tomarse la foto, entre los diferentes intentos salió esta [Ver foto de portada]

Rosa: “¿Salió mirando? El no quiere mirar”

Yo: No importa Rosa, esta foto ha salido mejor que si hubiera mirado a la cámara.

En la foto salió un momento natural, no un momento preparado para la foto esa es la verdadera esencia de la fotografía, y si bien puedo definirla con una sola palabra seria “amor” pues no hay otra cosa que defina más bien a Rosa que el inmenso amor que tiene para dar, a veces parece un poco dura o muy seria por la cara que lleva en la mayoría de las ocasiones, pero la vida no le ha dado las mejores condiciones para siempre sonreír, pero si para amar y puedo decir así como hace con los animales fieles a ella [la mayoría] pese a sus necesidades siempre está dispuesta a ayudar y otorgar lo que tenga por quien se lo pida de corazón.

Esta señora se despidió de mi preguntándome mi nombre, a lo cual luego de decírselo –se queda pensando- y exclama “Un nombre tan sencillo, y a veces común, pero fue el que llevo mi difunto al que me recuerdas por tu personalidad, la vida me ha dado una oportunidad de conocerte buen Juan” luego de ello me fui sin antes preguntarle “¿Puedo ayudarla en algo?” y ella me dice “No necesito nada, tu presencia, interés y disposición han sido todo para mí”.

Rosa es una mujer que a primera impresión rompe con el esquema y estereotipo de que “todos los cubanos son felices” pues es difícil verla sonreír o sentir que en el lenguaje corporal te trasmita la felicidad que siente, parece más una persona preocupada, aquejada por problemas y algo amargada, pero solo hay que hacer el esfuerzo de conocerla y dedicarle un tiempo para darte cuenta del verdadero ser humano que tiene por dentro, como bien dijo Krishnamurti “La conformidad conduce a la mediocridad” cuando falta entusiasmo y curiosidad podemos impulsar esfuerzo por mero interés, y no realizar el esfuerzo por la creencia de aprovechar al máximo las situaciones.

Confieso esta ha sido una de las entrevistas que más sentimientos encontrados me ha provocado, el que me haya dicho que conocerme era una oportunidad me provoca pensar que por alguna rara razón algo en mi provoco ese pensamiento, cuando todo en ella causo en mi el sentir que fue una valiosa oportunidad de conocerla y ganarme su confianza para contarme su historia, ella es un ejemplo de perseverancia que te da lecciones y que luego de nuestra conversación me hizo pensar en el que aún existen esas personas que pese a dificultades, nunca se dejan vencer y si con algo me quedo de esta entrevista es con el ultimo cambio de humor de Rosa al mostrarme tanto sentimientos me mostro como podía sonreír y expresarme “estoy feliz”.

[Nota Editorial: La conversación con Rosa duro horas, lo mostrado en su historia es un extracto de lo que he considerado más importante, no he querido hacer la historia tan larga por el bien del lector, y, por que mi deseo es que surja en ustedes una curiosidad que los anime a querer conocer a Rosa y que ella misma les cuente su historia.]