Caminando por Calle 13 Oeste y Avenida B me tope con Miguel y Marco dos amigos que venían caminando, señalando y apreciando los detalles con los que se topaban en su camino, parecían un par de turistas que estaban en su fase de descubrir lo nuevo, aunque ellos prefieren llamarlo “La caminata del recuerdo” llevaban un poco más de 4 horas recorriendo el Casco Antiguo, Santa Ana, Santa Cruz y el Chorrillo.
Lo primero que me dijeron al preguntarles si no les molestaba que me uniera a su conversación fue “Creo llegaste muy tarde, hemos hablado de todo y estamos cansados, esta conversación esta por acabar” fue así que sin importar les dije que no importaba y me uní a su charla, su destino era llegar a Calle 12, detrás de Casa Boyacá donde muy cerca estaba la casa de Miguel.
Miguel Ángel Urriola de 84 años, es un hombre que confiesa sentirse desadaptado del mundo en el que vive, culpa a la “globalización” a lo largo de su vida se dedico a la mecánica automotriz “cuando esta era muy difícil” –sentencia- el no se arrepiente de haber realizado esa labor durante toda su vida, pues aunque muchos no lo crean esa profesión lo llevo a viajar a diferentes países, conocer el mundo, pero aún más importante conocer una realidad que no todos conocen, fue padre en 6 ocasiones, pero para él la mayoría han sido muy “ingratos” eso sí, le dio la mejor educación que pudo . Durante toda su vida vivió en el Casco Antiguo, hoy vive en el límite de Calle 12.

Marco Antonio Domínguez, y es Marco en singular, no en plural, solo hay uno, no varios –explica- que aunque el asimila mucho más los cambios que su mejor amigo, Miguel, a veces le cuesta comprender como el mundo ha dejado olvidar tantas cosas positivas, por cosas que hoy en día si no aportan nada, en su vida se dedico a trabajar con el gobierno de los Estados Unidos, en los tiempos que era “traidor” por trabajar con los “yankees” no se dejo llevar por las opiniones de nadie, y para el consiguió lo que quería en su vida, fue padre en 10 ocasiones y se siente orgulloso que a ninguno no reconoció, educo o lo vio convertirse en un profesional. Hace 50 años [51 en mayo] construyo su casa en un lugar que jamás pensó se convertiría en lo que es hoy, La Chorrera.

Este tipo de encuentros es muy común entre ellos, intentan reunirse por lo menos una vez todos los meses porque no están seguros cuando será el último mes que le vera la cara al otro, Marco siempre llega a las 6:30 a.m. del segundo sábado de cada mes [día por el que regularmente se ven] y aseguran que a pesar de compartir 7 u/o 8 horas juntos de conversación, y también de hablar regularmente por teléfono no logran entender el porqué siempre quedan con temas pendientes.
Durante el rato que fui solamente un espectador en su conversación, los escuchaba hablar constantemente sobre los contrastes de un “Panamá de ayer” frente al “Panamá de hoy” y me causaba mucha curiosidad poder comprender fuera de la notable diferencia de épocas, que era a su consideración lo que había transformado tanto al país
Yo: ¿El Panamá de ayer o el de hoy? ¿Cuál es mejor?
Miguel: “Para mí el de ayer, el mundo se ha transformado tanto hoy en día, que parecemos “gente de plástico” [como dice Rubén] todo el mundo se inclina por el materialismo antes que por la familia, el amor o la amistad, hoy la mayoría actúa buscando en el fondo satisfacer un interés, y eso lo complica todo porque no sabemos quien hace las cosas de corazón y quien no, si parecemos más inteligentes pero personas cada vez más vacías también, hoy no se convive como antes, y si se hace se notan las diferencias”.

Marco: “Yo siento que las cosas no han cambiado mucho, hemos dado pasos hacia delante en muchas cosas, pero constantes pasos hacia atrás en muchas otras, pero como estamos “mejor” las obviamos, si hoy la gente es egoísta, no podemos decir que antes no lo éramos, y eso es un conjunto que involucra a todo, así es la vida, a pesar de que criticamos cuando los otros se venden como los mejores, son muy pocos los que cuando tienen esa misma oportunidad la rechazan, esa es la cumbre de la hipocresía y de la ceguera de la que sufrimos, no importa que diga que una época es mejor, te mentiría, mientras la gente siga igual y se haga mejor en algunas cosas, pero peores en otras, estamos iguales”.
Yo: ¿Qué extrañan del Panamá de ayer?
Miguel: “Yo extraño por ejemplo lo que viví en Calle 1 del Casco Antiguo, mi vecino de abajo era Rubén Darío “Chinchorro” Carles, y en el edificio de alado, Ricardo Arias Calderón, en uno de los edificios de enfrente vivía el abuelo de Guillermo “Billy” Ford, era un barrio donde vivían los Arias, Méndez, Alfaro, Fábrega; Preciado y muchas otras familias que representaban la alta sociedad panameña, eran los más ricos, pero jugaban con los niños más humildes que venían de otras areas, sin importar su apellido o poder socio-económico, hoy en día parece que los acaudalados sienten lastima, y los humildes sienten envidia uno por el otro, no hay nada que extrañe más que no existieran los malos ni los buenos, sino que todos éramos iguales”.
Marco: “Aunque Miguel tiene mucha razón y comparto lo que él piensa, yo siento que se ha perdido mucho los buenos valores, principios y deseos de soñar, hoy muchos apuestan a una vida más fácil, y olvidan de que en la vida debemos respetarnos uno a los otros por el simple hecho de ser hermanos, cuando nos hemos ido transformando y apostando cada vez más por la codicia o la ambición hemos llegado a pensar que podemos hacer lo que sea para pasar por encima de los otros, que nuestros sueños se suponen sobre el de los demás, si tuviéramos principios y valores al mismo nivel de ideal que antes seguramente podríamos vernos como iguales”.

Yo: ¿Qué tiene de “grandioso” el Panamá de hoy?
Miguel: “Hoy ver el horizonte de Ciudad de Panamá me hace recordar a New York, es una verdadera metrópolis, nosotros vivimos en días grandes del barrio, de cuando la ciudad creció y se expandió, pero vivimos malos días cuando el país empezó a distribuirse como lo hizo el General Omar Torrijos que envió un mensaje de que había formas muy fáciles de obtener bienes, o también durante los tiempos de la dictadura, aunque todavía no logro entender el porqué tantos panameños y turistas deciden visitar el Casco Antiguo, si ese área está llena de lugares destruidos, gente humilde llena de sufrimiento, y parece que les gusta es ver las penurias que pasan algunos, si la ciudad es tan bonita y está llena de historias de éxito, ¿Por qué tienen que visitar este lugar?”
Marco: “El no entiende –se refiere a Miguel- este lugar tiene muchas actividades que hacer, por eso la gente viene, hay grandes atracciones, pero para pocos la atracción es la gente, y tenemos mucha suerte que por lo menos vienen, no es igual que en San Miguelito, Tocumen o Rio Abajo, a esos lugares no van los turistas, van los que llevan “soluciones” de un par de días sin darse cuenta que la mayoría de esas personas que “ayudan” solo quisieran que les dedicaran un par de minutos y luego se darán cuenta que desean más una oportunidad que una bolsa de comida, pero si hay algo que me gusta de este país [piensa por varios minutos] me parece que hay más oportunidades para educarse o trabajar, lo importante de eso es que todos puedan tomarlas”.
Yo: ¿El peor presidente de Panamá?
Miguel: “Martinelli ha sido el peor sin duda, vimos de lo peor en su gestión, de los militares sabíamos que esperar, pero de un “demócrata” eso fue un ataque contra nuestra inteligencia, pero también nos dimos cuenta que no se trataba solamente de él y de sus funcionarios, conocimos la realidad detrás de todos los gobiernos, fueron más evidentes que nos llevaron a estar más atentos, existió mucha “porquería” en ese gobierno, aunque hubo cambios positivos en el país, por eso vote por José Domingo”.

-Interrumpe Marco- “¿Tu votaste por Martinelli?”
Miguel: “Si, claro que vote por él, por lo menos sabia que íbamos a esperar y que en el periodo presidencial podíamos ver cambios, posiblemente ahora me arrepiento porque tampoco me esperaba que fuera tanta “cochinada” pero habrá que ver si existe alguno que fue diferente”.
Marco: “Tu si eres un viejo “awebao” por tu culpa casi tenemos a ese “loco” y su “pandilla” dirigiendo el país, ya no quiere que me hables más”
“A pesar de que Martinelli fue muy malo, para mí el peor fue el gobierno de Endara, pese a que posiblemente la mayoría me diga que como es posible, las personas durante ese periodo crearon un gran fanatismo por el gobierno, todos celebramos que fue uno de los pocos que se atrevió a ponérsele de frente al régimen de Noriega, y aunque el gobierno fue tranquilo, la mayoría olvida que en su gobierno hubo desaciertos, fue un gran hombre, pero para mí, y no sé si me equivoco –resalta- cuando un hombre ocupa tanto a ostentar el poder, nos enfrentamos a un verdadero peligro, de que las “ovejas” se conviertan en los “lobos” que son en su interior, cuando se volvió a postular empecé a pensar que se sentía indispensable, y que la única manera en la que podía lograr algo por Panamá, era como presidente y eso si que me desafiaba, para mí que no haya habido corrupción o cosas así, no quiere decir que haya sido el mejor, como la mayoría piensa. Torrijos pudo ser peor, pero sabíamos que de un militar poco podíamos esperar más que satisfacer a las masas”.
Yo: ¿En Panamá hemos tenido un estadista?
Miguel: “Enrique Adolfo Jiménez, aunque no fue electo por voto popular, demostró a este país que estaba viviendo una grave crisis política que de existir la voluntad se pueden promover muchos cambios como la Zona Libre de Colón, la autonomía de la Universidad de Panamá, el Aeropuerto Internacional de Tocumen, la Ley Orgánica de Educación, le dio importancia a otra provincia adicional a la de Panamá, y lo hizo en tan solo 3 años, hemos tenido presidentes por más tiempo que no ha hecho ni la mitad de lo que logro hacer Jiménez, ese si fue un verdadero estadista, que hoy la historia no reconoce, pero gracias a él, este país empezó otro proceso de transformación económica del cual hoy podemos disfrutar de sus beneficios”.
Marco: “Yo diría que un estadista más grande que Jiménez fue de quien aprendió tanto, porque tenemos que recordar que este fue siempre discípulo de Belisario Porras, y aunque no lo vi dirigir nunca el país, fue un estadista que fundó las bases en la que se constituyo nuestro país, tenemos que recordar que siempre fue criticado por construir el barrio de la Exposición que marco el inicio de una expansión de la ciudad de Panamá, el Banco Nacional o la construcción del Hospital Santo Tomas, cada una de esas acciones fueron criticadas por ser más de lo que todos esperaban, luego de un par de años, todos quedaron diciendo “Porras el grande” eso es lo que hace un estadista, promover acciones o políticas que en su momento pocos logran ver el impacto que representaran en el futuro”.

Yo: ¿Qué cosa no les gusta?
Miguel: “Cumplir años, es algo que no me gusta ni un poco, todos te quieren andar celebrando de la edad a la que has alcanzando, y uno se siente vivo, pero sabes que por dentro todo se está muriendo, y en esos momentos todos te felicitan y ten dicen “Que sigas cumpliendo más” cuando uno llega a cierta edad y consideras que has vivido lo suficiente, para que quieres más, si ya estas cansado y cada vez más enfermo, yo a mis 85 años que quiero seguir enfermándome más”
-Interrumpe Marco- “Tú no tienes 85, tienes 84. ¡Viejo mentiroso!”
Miguel: “Todavía tengo 84, pero muy pronto cumplo lo 85”
Marco: “¿Cuándo?
Miguel: “En junio de este año voy a cumplir los 85”
Marco: “Para eso falta todavía bastante, ya no tenemos 16 que decíamos que teníamos 18, ahora los años si pesan y todo es tan incierto que ni siquiera sabemos si tu llegas a los 85 y yo a los 86”.
“A mí no me gusta la hipocresía y que las cosas se hagan más por obligación, que por voluntad propia, la gente se la pasa diciendo cosas a la ligera sin ver la profundidad o el daño que provocan sus aseveraciones, y por otro lado sucede más que antes que hoy la gente no es como antes que te aceptaba como era, por ejemplo cuando se trata de amistad, antes se podía vivir con algunos problemas y a lo largo del tiempo te dabas cuenta que se iba dando la voluntad para cambiar, ya no podemos esperar, es ahora o nunca, y la gente está obligada a cambiar por la exigencia u/o obligación que le tiene a otros, y a veces es demasiado tarde cuando estas viejo que te das cuenta que eso nunca estuvo bien”.
Yo: ¿Qué los unió tanto como amigos?
Miguel: “En nuestras diferencias encontramos nuestras similitudes, nunca le dije a él las cosas que no me gustaban, a pesar de que existieran prefería sobrellevarlas, en la mayoría de los temas que no estamos de acuerdo, los discutimos hasta darnos cuenta que ninguno de los dos tiene más razón que el otro, y mira que es un hombre fiel, se fue hace tanto de aquí, pero siempre se ha acordado de mí y ha venido a verme, es igual que con “Chinchorro” Carles que me ha invitado a comer o a su oficina, o con Ricardo A. Calderón que lo vi luego de tanto tiempo saliendo del restaurante Mostaza [Publicidad no pagada] y se acordó de mi nombre, y hasta se disculpo por venir a ver a la gente con la que creció, tal como lo hacía antes, son esas cosas que se valoran y por eso yo lo valoro a él”. –se refiere a Marco-

Marco: “El lo ha dicho casi todo, el es un viejo “terco y duro” pero como bien dicen que alguien es realmente especial contigo cuando se desafía a sí mismo y actúa de manera diferente a como lo es con terceros, y es así como muchos le han dicho “incorregible” en manera de crítica, yo se lo digo de manera que es una de esas tantas razones por la que le tengo tanto aprecio, si tenemos que aprender a aceptar a las personas tal como son por naturaleza, creo que así he hecho yo, y a mí me ha caído bien su verdadero Miguel “interno” así que ha sido cosa de nosotros y de la vida ser tan amigos”.
Yo: A su edad ¿Poseen sueños o metas por lograr?
Miguel: “Yo quisiera ser millonario por un solo día, no pido más que eso, tal vez así pueda llegar a aprender porque las personas son como son, de tenerle tanto amor a lo material, incluso mayor al de su familia –asevera- y lo haría solamente para poder sentir que la experiencia me permite conocer la realidad para opinar y condenar a quienes se dejan llevar por el dinero, no me gusta ser de los que hablan por hablar”.
Marco: “Yo quisiera ir a Cuba antes del régimen de Castro, y ver la belleza de ese país, de su gente, cultura y tradiciones, pero en especial por la música, aunque hoy es imposible tener la misma suerte que tuvo Miguel de haber ido en los mejores días de ese país, es algo con lo que todavía sueño, iría todavía pero sería saber porque la gente es tan feliz, aprenderlo e intentar que acá podamos aprender a ser tan felices, porque dicen que somos los as “felices” del mundo, pero yo veo a puros amargados”.

Ambos son de la opinión de que en su vida no cambiarían nada, pues consideran que las cosas suceden por algo y que en esa medida sucederán otras debido a una acción, recuerdan la analogía de “Si no naces, no hay vida” y como muchas otras personas que he tenido la oportunidad de conocer, mencionan que si la vida se trata de un largo proceso de arrepentimientos te vas a quedar estancado sin poder avanzar, y sin darte cuenta estas dejando pasar grandes sucesos sin poder disfrutarlos y para eso no vives.
Tener la oportunidad de compartir con personas de esta edad siempre te lleva a aprender constamente lo que cada uno de ellos te puede ofrecer, cada uno desarrolla una visión de la vida tan interesante, de la que puedes conservar como lecciones y te provoca dolor pensar que en la mayoría de las ocasiones cuando estas maravillosas personas mueran, esos conocimientos se olvidan, se les priva a las nuevas generaciones [por lo menos familiares] de conocer la vida de estos seres humanos, y es por ello que en nuestra sociedad cada vez es mayor que los jóvenes consideren “héroes” a figuras imaginarias o totalmente externas, ignorando en muchas veces lo que es tan cercano a ellos.
Es por ello que a pesar de que Miguel sea un hombre difícil de tratar, por ser tan testarudo, es por esa misma razón que es especial, y tal como dice su mejor amigo, es un hombre que en el fondo puede demostrarte que es diferente, pero que para conocer esa parte tienes que poner de tu esfuerzo para conseguirlo, por otro lado Marco es un hombre más sensible, pero con ideas un poco más radicales o desafiantes a la de la mayoría, pero es una persona que te demuestra que puedes agradar a alguien siendo tu mismo, y no siendo alguien que no eres, ellos sin duda me demuestran que la única razón por la que su amistad ha perdurado por tantos años, es porque han luchado por ella, aprendiendo a aceptar las diferencias de cada uno y no intentando hacer que el otro sea como más le gustaría”.

[Nota Editorial: A pesar de que en un principio la conversación estaba a punto de “terminar” pase con estos dos amigos, un poco más de dos horas, y aún cuando me despedí y me retire, ellos todavía seguían en su conversación. Siempre es un momento interesantes para aprender, y creo que la oportunidad que tuve de aprender sobre una amistad tan longeva fue un verdadero honor, por eso es importante despojarnos de todos los estereotipos que son tan comunes y ser un poco más “naturales” porque a esa medida encontraremos a las personas con la que podemos compartir siendo nosotros mismos.]




























